PERIODISMO SIN PREVILEGIOS

Varias veces ecuche a colegas decir enfaticamente: «yo no hago periodismo de periodistas» cuando alguien deslizó una critica a tal o cual periodista o medio. Las ocasiones que pedí una explicacion al respecto, en su gran mayoria solo supieron contestarme con lo que en logica se conoce como falacias, es decir con argumentos inventados de momento; el resto, ni siquiera eso. De esta experiencia deduje que todos hablaban «por boca de ganso»; muy comun en la cultura argentina. Pregunto entonces: en nombre de que normativa universal los periodistas no podemos criticar la produccion de periodistas o lineas editoriales de medios?. En nombre de que mandato los periodistas podemos considerarnos exentos de los cuestionamientos de nuestros pares?. Nuestra profesion no nos habilita privilegios y, en tanto ciudadanos, tenemos en democracia, los mismos derechos a objetar y cuestionar, sin observacia de profesiones o titulos nobiliarios. Bajo ningun motivo, razon o circunstancia los profesionales de la comunicacion debemos considerarnos intangibles e invulnerables . Quienes sostengan lo contrario irremediablemente cayeron en la necedad y la soberbia. Es muy probable que sean estos personajes los que inescrupulosamente resguarden su «integridad» alimententando la falacia de «no hacer periodismo de periodistas».

En consonancia con este criterio y con total legitimidad y licitud me pregunto: fue por coveniencia personal; pauta publicitaria o imposicion editorial que la plèyade del autodenominado «periodismo independiente», «progresista» y «combatiente» que, a poco de que CFK convirtiera a Alberto Fernandezen candidato a presidente, se ocuparon, desde sus medios, a presentarlo como un representante de la moderacion, del equilibrio politico y dueño de la sensatez y templanza que no son, precisamente, virtudes de «la madre de la criatura». Durante toda la campaña fueron ejes de campaña, el devenir de la moderacion, del peronismo democràtico y el consenso. Imposible creer que esta puesta en escena haya sido fruto de una inocencia periodistica. En esta tarea mediatica no estuvieron comunicadores improvisados sino hombres y mujeres de gran crédito en la opinion publica e insertos en poderosos medios del pais con definidas lineas editoriales. Desde esa perspectiva es absolutamente increible e improbable que solo un exacerbado optimismo los haya convertido en ejecutantes de la engañosa arquitectura pre electoral. Lamentablemente no puede analizarse estos procederes desde una perspectiva benevolente porque no hay atenuantes que nos induzcan a sostener que estos célebres profesionales del periodismo argentino hayan desconocido un gran numero de archivos que con total e indudable contundencia ponian en evidencia irrefutable a un Alberto Fernandez eticamente patetico transitando impudicamente de detractor feroz a marioneta de carton. De momento no se ha escuchado a ninguno de esos «gloriosos» del periodismo nacional ensayar una autocritica. Ninguno exhibió esa actitud etica de verguenza profesional que insistentemente reeclaman a otros y en especial a la dirigencia politica. Sería bueno y saludable que lo hicieran si pretenden mantener el credito que habian logrado.

Una espada de Damócles pende sobre ellos. Hay un gran sector de la opinion pública que sostiene que deliberadamente se abstuvieron de considerar archivos que les hubieran obstruido la construcción de un candidato. Hoy es muy comun obervarlos exhibiendolos como un descubrimiento épico y solo son anecdotas.-

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