TIEMPOS DIFICILES

Muchas veces sucede que algunos funcionarios nacionales sienten la tentacion de crear verdaderas pìezas humorísticas o dignas de la literatura del absurdo. En muchos casos estas son tan grotescas y ridiculas que lejos de hacer gracia, promueven el enojo de la gente que siente que con estas actitudes ofenden su inteligencia. Hay muchas de estas expresiones, y casi todas de colección. Un ejemplo: el ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo, no hace muchos dias atras, argumentaba que percibia un repunte de la economia porque se habian incrementado las changas. Increible pero real.

Si la numerosa cantidad de asesores con la que cuentan los funcionarios fueran de verdad asesores y no obsecuentes, chupamedias y aplaudidores se podrian evitar estos derrapes de altisimo costo politico.

Es muy probable que estas lineas nunca sean leidas por el ministro en cuestion, no importa, no es el destinatario final. Ahora, si se diera la casualidad, seria muy importante que las interprete (él y los que son de su palo) como un aporte bien intencionado y sin el mas minimo interes de detractarlo. Ademas no perdamos de vista que si bien usamos su nombre como referencia, no excluye a los demas funcionarios que obstinadamente incurren en estos desvarios verbales tan perjudiciales para ellos mismos.

El «Que se vayan todos» ya ha comenzado a corearse en las calles del pais como sucedió en aquel traumatico y caotico 2001 y que segun las encuestas de entonces era una consigna que contaba con la aprobacion del 70% de la población. No es bueno que esto suceda. Pasaron casi 20 años y no es dificil percibir que una sensacion generalizada de defraudacion se ha instalado en la ciudadania. Es fácil advertir que una suerte de indignacion se ha adueñado de la sociedad argentina que se siente burlada en buena fe.

Ante este riesgoso panorama, la dirigencia politica debería tomar nota, aqui y ahora, de la situación social que cada dia aparece como mas tensa y mas resuelta a manifestar masivamente su descontento. Seria, cuanto menos, saludable que la dirigencia abandone su malsana obstinacion politica y el juego perverso de las bajas y miserables pasiones que estan infectando peligrosamente las instituciones de la republica. «Quien siembra vientos, recoge tempestades», dice la vieja sentencia popular. Ni vientos ni tempestades,ni lo uno ni lo otro, lo que los argentinos quieren es que la prepotencia no atropelle la Constitución; los poderes de la republica; los derechos consagrados; la libertad; el sistema democrático; el federalismo; la propiedad privada; el pensamiento disidente; la vida en paz en definitiva. Todo lo demas, suena a provocación y esta siempre tiene una respuesta que no es la mejor. «Y despues dicen que es malo el gaucho si los pelea».-

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