EN VERDAD, SEGUIMOS SIENDO HIJOS DEL RIGOR ?

Ocurrió en un negocio de Jujuy y Perú. En realidad es un hecho minimo pero en escencia demuestra cuan incorporada está la trampa y el engaño en muchos ordenes de nuestra vida social.

Les cuento. Despues de aguardar algunos minutos mi turno, un agente me concede el ingreso al comercio y rocia mis manos con alcohol. En una suerte de inocente broma levanto mi barbijo y con un gesto le indico que tambien el liquido fuera vertido en mi boca.

-No, no sirve, tiene mas agua que alcohol- fue la respuesta del agente.

Nos reimos de mi ocurrencia y me introduje al local.

Cuando regresaba de la compra, me puse a pensar que el episodio en los hechos no era tan gracioso. Porque si se estan extremando las medidas de proteccion para evitar la contaminacion y los contagios, que en algunos lugares burdamente traten de achicar gastos se estuvieren adulterando los desinfectantes es, cuanto menos, una gran irresponsabilidad.

Lo unico que faltaba: que ahora haya que destinar brigadas de inspectores a controlar la pureza de los desifectantes que se suministran al publico que va por sus compras.

Por otro lado, y en terminos generales, es una gran pena que en tremenda pandemia muchos no hayan tomado conciencia del peligro que enfrentamos. Es increible y vergonzoso de que haya quienes no sientan la obligacion de cuidarse y cuidar a los demas. Colas atestadas y sin guardar distanciamiento en muchas paradas de colectivos; micros excedieno su capacidad; personas usando en el cuello sus barbijos; vehiculos portando mas pasajeros de los permitidos y demas transgresiones que son potenciales focos de contagio.

La pregunta sigue siendo: acaso debemos tener un gendarme a la par para hacer lo que corresponde?. Una verguenza!!. Que mal habla esto de nosotros!!!.

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