CUARENTENA CUESTIONADA

Por Jose A. Quarracino

Roberto Volpi es un importante y conocido estadístico italiano que dirigió las estadísticas públicas antes de dedicarse a la actividad privada en el diseño e implementación de sistemas de información socio-sanitaria y epidemiológica. En base a su experiencia, afirma que el Covid-19 que se expandió por el mundo “sancionó la gran victoria, cultural y operativa del modelo comunista de Beijing”, razón por la cual “no hay que indignarse si el presidente Donald Trump llama virus chino al coronavirus”.

Acaba de publicar un libro –Coronavirus. No! non è andato tutto bene  [Coronavirus. ¡No! No fue todo bien], junto con Eugenio Serravalle, un cirujano médico especializado en pediatría. En la primera parte del mismo analiza detalladamente “el tiempo del coronavirus”, describiendo en primer lugar el rasgo “made in China” de la estrategia contrastada.

El confinamiento en el hogar ha sido el único “instrumento” empleado en los tiempos modernos para contrarrestar una epidemia. Pero este tipo de cuarentena para poblaciones enteras es un modelo confeccionado a propósito en un Estado con filosofía de Confucio y la policía, muy poco occidental, advierte con preocupación el especialista italiano.

Comparada con la gripe porcina del 2009, que surgió en México, Volpi explica que nadie pensó implementar una estrategia como la que se implementó actualmente. China fue la única voz escuchada que se impuso, con una propaganda loca que se vio en Italia, alabando el modelo jacobino aplicado, desde el gobierno hasta la prensa y los medios de comunicación.

Los números a la mano, en Italia, muestran que la cuarentena ha sido un error trágico, a pesar de la propaganda de la cual Italia -y la mayoría de los países, como Argentina- ha sido y es víctima. Lo que se había asegurado que era la técnica perfecta para frenar los contagios y reducir las muertes al mínimo fue un fracaso épico.  Ocurrió lo contrario de lo que se esperaba.

¿Por qué? En Francia los muertos fueron 19 cada 100 contagiados, en Alemania (con un confinamiento menos rígido) fueron 4 los fallecidos cada 100 contagiados. Bélgica y España han tenido el récord de contagiados respecto a la población, con más de 16 muertes por cada 100 contagiados.

En Italia los números crecieron solamente durante la cuarentena forzada. Los infectados llegaron a ser 6000 por día. Como los muertos, hasta 800 por día. Al final de la cuarentena Italia tenía más de 30.000 muertes. Y ese es el número más alto, directamente proporcional a la población (¡porque así es como se hacen las estadísticas!). Las cosas empezaron a mejorar, pero después de la cuarentena, no durante su vigencia. La cuarentena ha aumentado fuertemente la letalidad del virus.

Tampoco es cierto que todos los Estados adoptaron el encierro “a la china”. Pocos países adoptaron el “todo parado”, sobre todo los europeos: Bélgica, Italia, Francia, España, y el Reino Unido en una fecha posterior. Son todos los países que tuvieron una mortalidad muy alta.

Al día de hoy, en Italia son 14 los muertos cada 100 infectados. Comparado con Estados Unidos, un país actualmente entre los más afectados por el contagio, donde la tasa de mortalidad hoy en día es de 4 muertes por cada 100 infectados. Una cuarta parte de la mortalidad de Europa.

Volpi señala que los países que han adoptado una cuarentena estricta han salido muy mal desde el punto de vista de la letalidad del virus. Y no sólo eso. La pregunta es entonces: ¿qué debería haberse hecho?

Según el doctor Serravalle, el error fue haber aceptado la dictadura de los modelos matemáticos, que pronosticaban medio millón de muertes si no se tomaban medidas y 30.000 muertes en una sola semana.

Además, la cuarentena produjo un daño enorme en los niños, inmunes al virus e incapaces de transmitirlos. Hoy están a la vista los graves trastornos psiquiátricos y psicológicos que sufren los más pequeños, por un malestar cognitivo y relacional que se les impuso injustificadamente.

En síntesis: La cuarentena salió mal, el enfoque predominantemente hospitalario adoptado en la primera fase salió mal y el enfoque terapéutico salió mal.

Copiar el comunismo de Beijing fue un error fundamental. está escrito en el libro. Y muchas cosas más también están expresadas con toda claridad. Por eso no se lo puede dejar de leer.

Entradas relacionadas

Deja un comentario