SEXO, PANDEMIA Y CUARENTENA

El sexo es un calmante para el estrés, tiene el poder de mejorar el estado de ánimo, reducir la figura y aumentar la longevidad. Pero, ¿qué les sucede a las personas en confinamiento que no tienen relaciones sexuales? Los efectos negativos en el cuerpo y en la psique.

Por Belen Filgueira

Las personas pasan por “períodos de sequía» en la cama por todo tipo de razones. Pero si ese paréntesis de inactividad se extiende el tiempo suficiente, puede tener un efecto en el cuerpo y en la mente de las personas (Shutterstock)

La mayoría de las personas en confinamiento probablemente estén experimentando grandes cambios en su rutina habitual. Los boliches y los bares permanecen cerrados, y las aventuras de una noche son prácticamente ilegales. No hay viajes de oficina, ni viajes de estudio; no hay fiestas a las que asistir, ni cenas grupales que planificar. No es sorprendente, entonces, que para muchas personas, esos cambios también puedan estar afectando su vida sexual.

La depresión y la ansiedad tienen un efecto negativo sobre la libido; algunas personas también están sin trabajo y el desempleo puede afectar el deseo sexual. Lo único que se sabe es que no hay una forma “correcta” de manejar momentos sin precedentes como estos.

El cuerpo humano está planificado para beneficiarse y gozar del sexo y, sin embargo, las personas pasan por “períodos de sequía» en la cama por todo tipo de razones. Pero si ese paréntesis de inactividad se extiende el tiempo suficiente, puede tener un efecto en el cuerpo y en la mente de las personas.

La forma en la que no tener relaciones sexuales puede afectar el cuerpo varía según la salud o la edad de las personas. En el caso de las personas sanas que solo han dejado de tener relaciones sexuales debido a la falta de una pareja sexual o como consecuencia de una elección consciente (y no por alguna otra razón física), podrían experimentar algunos cambios físicos y psíquicos perjudiciales. Entre ellos, aquellos que se abstienen del sexo comienzan a sentirse más lentos, con menos vitalidad y hambrientos de experiencias sexuales.

 “El encuentro sexual es una parte fundamental de la vida interpersonal. Sentimos el deseo, la intensidad del amor y del placer, nos entregamos al otro sin perder la individualidad y tenemos la capacidad innata de proyectar la vida en compañía. En síntesis: el gran desafío de ser singulares en una experiencia íntima compartida. Si esa fuerza llamada libido es inherente a lo humano, la represión o sublimación de la misma son adquiridas. La vida sin sexo tiene sus consecuencias fisiológicas y anímicas», explicó Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo.

Menos sexo, menos defensas

Según la revista médica Frontiers in Immunologylas relaciones sexuales regulares mejoran el sistema inmunológico y preparan al cuerpo para combatir las enfermedades mediante la liberación de endorfinas.

El estímulo erótico incrementa los niveles de hormonas sexuales estimulando el deseo y las ganas de conexión corporal. Los neurotransmisores que más influyen en la erótica son la dopamina, la noradrenalina y niveles adecuados de serotonina. “Por los primeros, aumenta el deseo y se predispone al cuerpo a tener más energía y buen tono muscular; la serotonina mejora el ánimo y permite que nos concentremos mejor en la conexión erótica (reduce la anticipación ansiosa, sobre todo en personas que temen “fallar” y se exigen complacer al otro)”, aseveró Ghedin.

Este influjo de sustancias impacta en forma positiva en la confianza y en la relación con el propio cuerpo. La persona que tiene una vida sexual activa y satisfactoria recibe, cada vez que lo realiza, aportes benéficos. El sexo y la sexualidad son un alimento para la estima y la valoración personal. Sentirse bien con uno mismo es el primer paso para estar bien con el otro y para afrontar mejor la vida en pareja.

 “El sexo, tanto con uno mismo como con una pareja sexual, es un intercambio emocional muy placentero para el cuerpo y la salud mental. Los seres humanos somos seres de hábitos y cuánto más tiempo pasamos sin sexo, más nos acostumbramos a vivir sin eso. Sería como quitarle algo más a la salud que puede ser positivo en muchos sentidos. Tampoco hay que sentirse obligados a hacerlo, soy partidaria de la libertad y me costaría hablar de por qué la gente debería hacerlo”, concluyó Salort.

Pasar mucho tiempo sin sexo puede ser una experiencia frustrante si lo que se prefiere es estar sexualmente activo. Sin embargo, un período de abstinencia puede ser una oportunidad para el crecimiento personal y el amor propio. Si bien es posible que se pierdan temporalmente los beneficios del sexo para la salud, será cuestión de tiempo para recuperarlos.

“Cuando esto termine habrá un deseo enorme de vivir. Todo mundo tiene deseos de vivir y eso va a prevalecer. Si no prevaleciera el instinto de vida por el de destrucción en la raza humana ya hubiéramos desaparecido”, sostuvo consultada por este medio Claudia Borensztejn, presidente de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

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