Vigilar, Controlar, Sancionar para Defender la Vida

«El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor«, solía repetir Peron. Y esta consigna, a pesar del tiempo transcurrido se ha mantenido dogmáticamente intacta. Una sola razón explica esta inmutabilidad: es que el hombre esencialmente se ha mantenido incólume en su comportamiento social. Es decir con una marcada tendencia a la transgresión y presa de una irresistible tentación a infringir apenas presume que no pesa sobre él ningún control. En este orden de cosas, pero por nuestros días, suele escucharse una sentencia que tal vez sea una versión de aquella; aunque con la marca de indisimulado despotismo. «Son hijos del rigor» se escucha expresar a quienes investidos de alguna autoridad, se muestran hastiados de ensayar recetas disuasivas para obtener acatamiento a las normativas y el disciplinamiento de los díscolos que parecen sentir satisfacción de vulnerar las normas de convivencia y el orden.

Cualquiera de estos dos criterios debería ser válido y de aplicación inmediata en esta emergencia virósica que nos ha puesto en jaque y exige la responsabilidad de todos; absolutamente de todos. Lamentablemente, informaciones recibidas por este portal, nos indican que las calles, bares, parrillas y restaurantes de nuestra ciudad no guardan observancia en cuanto a la concurrencia de personas. Seguramente esta misma información se maneja en ámbitos oficiales y fue un disparador para que el gobernador Zamora se expresara vía Facebook, por ahora, en un tono exhortativo. También por estas circula por las redes un video en tal sentido, grabado por el mandatario

Hace pocos días, en un pasaje de la rueda de prensa el Presidente Alberto Fernandez destacó la ejecutividad del gobernador Zamora para decidir la cuarentena en la ciudad de Selva. «El gobernador de Santiago del Estero días atrás encontró un ciudadano español violando la cuarentena y el actuó con la justicia santiagueña», dijo entonces Fernandez. Esta paradigmática actitud del gobernador santiagueño es saludable y tranquilizadora en tanto nos permite suponer que de mantenerse el desacato a la normativa vigente y a las condiciones de cuidado impuestas en esta emergencia, la rigurosidad de la justicia se hará sentir en favor de la preservación de la salud y la vida y en contra de quienes con su irresponsabilidad arriesgan estos valores en los demás.

En este contexto tal vez sería recomendable -como se ha observado en otras capitales- un persuasivo patrullaje policial que invite a la dispersión de díscolos grupos callejeros que no observan las disposiciones que rigen en caso de reuniones.

Generalmente cuidar de nuestra preservación es un hecho absolutamente individual. Pero desgraciadamente hay excepciones. En estos casos nuestra situación pasa a depender de las circunstancias que nos rodean. Ocurre ahora mismo con la pandemia que nos asuela, donde el desempeño de los demás es determinante para nuestra integridad. En este punto es donde el control se hace imprescindible aunque tengamos la convicción de que en la desgracia hay gente buena y solidaria. Pero también hay de los otros. Así que parafraseando al general digo: si se los vigila y controla a todos, es mejor.-

Entradas relacionadas

Deja un comentario